Tu perro y síntomas de enfermedad.
La inmensa mayoría de los casos lo único que el dueño puede y debe hacer es acudir al veterinario,
a continuación se describe una lista de síntomas de alarma, que si observamos en nuestro perro, motivarán
el llevar a nuestro perro al veterinario lo antes posible.
A veces puede no haber tal enfermedad, y el "síntoma", deberse a algún otro motivo menos alarmante, pero es mejor pecar por exceso de precaución.
Ante la aparición de cualquiera de los síntomas de la siguiente lista, lo mejor es acudir al veterinario de inmediato.
Ya que algunas enfermedades son más características de ciertas razas de perros, es interesante considerar la idea de comprarse un buen libro dedicado a la raza del perro que poseas. La mayoría suelen hablar de dichas enfermedades y dar información práctica.
Síntomas de enfermedad en tu perro:
Cualquier caída de pelo o lesión de la piel (abscesos,
descamaciones, etc.) puede tener relación con una enfermedad cutánea.
Si la piel se ve bien pero se cae el pelo, puede existir relación con alguna carencia vitamínica o similar.
Respiración fatigosa, jadeos o cualquier alteración del ritmo respiratorio normal, en especial si el animal está obeso o es muy viejo, y no hay un motivo evidente (calor, ejercicio intenso), puede ser señal de un problema respiratorio (p.e. asma) o
síntoma de algo más.
Tos persistente.
Si aparentemente sano, cambia su comportamiento, actúa con nerviosismo o temor infundado, rechaza la compañía y se esconde.
Mucho cuidado si de repente le da por aullar.
Gime sin motivo y continuamente, o cuando se coloca en ciertas posturas. O no puede mantenerse mucho tiempo en la misma posición (estando acostado).
tu perro tiene diarreas persistentes o sanguinolentas.
Pulso acelerado que no se corresponde con la actividad que realiza.
Vómitos continuados.
Muestras de dolor al orinar, u orina sanguinolenta.
Extrema delgadez, aunque coma aparentemente bien.
Temblores.
Lengua sucia, mal aliento, boca reseca, muestras de dolor al tocarle el abdomen.
Coloración amarillenta de las mucosas.
Inapetencia continuada.
Señales de falta de audición (pueden ser señal de úlceras u otitis).
Parálisis o dificultades en el movimiento.